Cuando se ha ejercido el periodismo como servicio a la comunidad, cumpliendo la tarea de informar y orientar a toda una colectividad, se hace extraño leer periódicos cuyo objetivo primordial es promover las ventas de negocios, restaurantes, ventas de ropa y todo aquello que usa la comunidad latina, y para lo cual se establecieron como empresas comerciales para proveer de servicios a ese grupo específico en los Estados Unidos de Norteamérica.
Cualquier persona con un mínimo capital puede iniciar su propia empresa periodística, y en la gran mayoría de los casos, estos semanarios surgen como una empresa familiar, en donde lo que importa es la publicidad que se venda, para lo cual se recorren varios condados en procura de la pauta que garantizará el éxito de la empresa. Es responsabilidad de la habilidad del vendedor que el semanario tenga muchas páginas para así “sacar cuentas” del éxito de la empresa.
¿La información a publicar? Es lo de menos. Es lo que menos preocupa, ya que las páginas se pueden “rellenar” con lo conseguido en la Internet proveniente de diversos países de Latinoamérica, y especialmente del país al que pertenece el propietario del semanario que en la región de Washington, DC; Virginia, Maryland y West Virginia, es predominantemente centroamericana.
La calidad no existe porque funcionan como empresas para las ventas, y si es común observar por la televisión hispana algunas atrocidades que se cometen con el lenguaje castellano, en estos diarios o semanarios es “el pan de cada día”; tanto así, que de leerlos continuamente hasta le hacen dudar sobre la correcta ortografía, obligando al lector interesado a recurrir al diccionario, o “mata-burros”, como le decimos en Venezuela
Si existiera la necesidad de informar sobre lo que acontece en la región donde vivimos como noticia fresca del día, o en este caso, de la semana, ya eso es tarea de los diarios locales que generalmente publican en inglés y con especial interés en los temas que competen a su comunidad. Lo fresco de la ciudad se traduce en reportes policiales recopilados en las distintas sedes policiales más cercanas a quien debe editar el periódico, para ser transferido al papel con toda la carga de pésima ortografía, porque la filosofía es rellenar para vender, no informar.
Claro está que dicha situación es la que se registra en el área de Washington, DC, Virginia, Maryland y West Virginia, en la que la población latina es mayoritariamente de México y Centroamérica, con una actividad migratoria proveniente de las áreas rurales de esos países y dedicados especialmente a las tareas de la agricultura, construcción y los servicios, por lo que sus intereses en torno a este medio de comunicación escrito es generalmente obtener la publicidad sobre lo que está en venta, los anuncios clasificados y la recreación en centros nocturnos y restaurantes como parte de las actividades sociales de este grupo de personas. Distinta situación se registra en otras áreas de Norteamérica, las cuales detallaremos más adelante.
Ana Teresa Salas-Fitzpatrick
Comunicadora Social
Estados Unidos.